Desde la navidad, casi a diario, nos hemos enterado del lamentable fallecimiento de un diverso grupo de músicos, a quienes tenemos la obligación de recordar. Escribir obituarios siempre es doloroso, más aun cuando se trata de seres que te han conmovido y acompañado por años. Sean decesos inesperados (como el del notable beatmaker nacional Geoslide o el de The Rev de Avenged Sevenfold) o menos sorpresivos (el caso del intenso Vic Chesnutt o la prematura desaparición de Lhasa de Sela), nada quita la extraña sensación que deja la partida de un artista.
La vida es frágil y se va cuando menos lo esperamos. Rowland S. Howard, guitarrista de The Birthday Party (la primera banda de Nick Cave) estaba en excelente forma creativa, pero no pudo contra el cáncer que lo aquejaba y dejó este mundo el 30 de diciembre. Llorar sobre la leche derramada es una pésima idea; aprovechar el tiempo que tenemos es una excelente. Este 2010, vamos a seguir usando nuestras horas y manos para compartir con ustedes nuestra música favorita.
Geoslide, Lhasa, Vic, The Rev, Rowland: nos vemos en el otro lado.
















Una pena, en verdad. Lo de Vic, lo de Lhasa, lo de todos.
Ahora se suma Sandro a la lista, aunque del 2010 D:, una pena.
Por la chucha, paren de morirse.
Puta, Sandro, ¿tú también? ¿Y en qué quedó la “evolución estable”, por la cresta?
Sandro en ese tema se manda un par de frases sobre como queria ser recordado cuando se fuera al otro mundo.